El alcalde de Xàbia, José Chulvi, en el momento de soltar a la tortuga Chiquiti al mar desde el barco
  • Decenas de embarcaciones presencian el regreso al mar del animal que se ha curado en el ARCA del Mar
  • La Fundación Oceanogràfic, Club Náutico de Jávea, Ajuntament de Xàbia y Federación de Vela organizan un acto festivo y de concienciación en torno al Campeonato autonómico infantil de vela por equipos
  • La suelta del quelonio se enmarca en el Proyecto Xàbia 2017 que potenciará la riqueza natural de los fondos marinos

La tortuga marina número 297, recuperada desde el mes de enero en el Área de Recuperación y Conservación de Animales Marinos (ARCA del Mar) del Oceanogràfic de Valencia, después de haber sido capturada accidentalmente por un rastrero en Cullera, ha vuelto esta mañana al mar desde un barco en un punto situado a una milla mar adentro de Xàbia, frente al Club Náutico de Jávea, en un acto festivo, al que han asistido como testigos de excepción y desde sus embarcaciones los participantes en el Campeonato Autonómico Infantil de Vela por equipos y un gran número de público.

A bordo de una motora y rodeado por numerosos barcos y de una gran expectación, el alcalde de Xàbia, José Chulvi, junto a la joven regatista Arancha, fue el encargado, finalmente, de devolver al Mediterráneo al animal, bautizado definitivamente como “Chiquiti“, un nombre elegido de entre los participantes del concurso “¿Cómo quieres que me llame?” y que había sido propuesto por la niña Abril a quien se le ha premiado con dos entradas para visitar el Oceanogràfic. En la actualidad, la tortuga que está en su etapa juvenil, con menos de 30 años de edad,  pesa alrededor de seis kilos.

Un acto para la concienciación

Previamente, durante la presentación del acto que se enmarca dentro del Proyecto Xàbia 2017, el presidente del Club Náutico, Arturo Miquel, ha manifestado que “el hecho de enmarcar la suelta de la tortuga en la 44 Semana de Vela del club y el Campeonato Autonómico Infantil de Vela no tiene otro sentido que desarrollar la voluntad del club de concienciar a los más jóvenes en el respeto por el entorno marino y hacer del club una escuela para proteger el medio ambiente y preservarlo para las futuras generaciones”. Miquel ha expresado que esos objetivos cuadran perfectamente con los de la Fundación Oceanogràfic, fruto de esa coincidencia es, además de la suelta de la tortuga, el material divulgativo que se ha repartido entre los barcos que amarran en las instalaciones y la colaboración para llevar a cabo el Proyecto Xàbia 2017.

El director general de Oceanogràfic, Eduardo Nogués, ha comentado, por su parte, que un acto como el de hoy es el que da verdadero sentido a la Función y a la misión que tiene el Oceanogràfic de convertirse en referente del mundo marino y vehículo para la conciencia pública de respeto por los océanos y sus especies”.

“Por eso -ha proseguido- queremos hacer del Oceanogràfic un centro donde se contemplen una gran variedad de animales y que los visitantes y los ciudadanos conozcan su importancia, pero también se investigue para mejorar sus condiciones y prevenir males mayores”.

Nogués ha sido seguido de Paco Torner, director del proyecto Xàbia 2017, quien ha explicado que “la suelta de la tortuga se inspira en el respeto al mar y a estas aguas, unas aguas cuya riqueza ha dado lugar a la Xàbia que conocemos. Por ello también han inspirado el proyecto con el que queremos posicionar a Xàbia como el escenario de la biodiversidad marina, con el que vamos a mostrar a la gente la riqueza que tiene bajo sus aguas y ponerla en valor para que se sepa y cómo esa diversidad ha sido el factor determinante para crear la estructura social y económica y cultural de este municipio”.

Finalmente, el alcalde de la ciudad ha expresado que “el Ayuntamiento de Xàbia ha tomado ya varias iniciativas con el objetivo de mantener un turismo sostenible que respete el entorno marino local como el balizamiento de las cuevas marinas y convertirnos en un referente claro de lo que se ha de entender ahora un progreso sostenible que conserve y mejore su biodiversidad como fuente económica”.

En ese sentido ha valorado positivamente la colaboración que ha iniciado el municipio con al Fundación Oceanogràfic “porque nuestros objetivos han de ir acompasados con expertos como el Oceanogràfic”.

“Con este acto –ha añadido el alcalde- se reafirma el compromiso del pueblo de Xàbia con la defensa y promoción del medio natural”.

“Somos un pueblo marinero depositario de una de las costas del litoral valenciano y eso nos ha marcado para bien desde el punto de vista cultural, económico y de la calidad de vida que hemos disfrutado durante muchos años”, ha concluido Chulvi.

Curada de una embolia gaseosa

La regatista Arancha ha sido la encargada de extraer de la urna una de las múltiples tarjetas que había depositado previamente el público infantil para el concurso “¿Cómo quieres que me llame?” organizado en colaboración con el Club y la Federación de Vela, cuyo presidente, José Martínez, también ha presidido el acto.

El quelonio, que ha vuelto esta mañana al mar rodeado de embarcaciones deportivas y de los Optimist que poco después disputarían el campeonato frente al Club Náutico, fue tratado por los especialistas de la Fundación Oceanogràfic de la embolia gaseosa que sufrió al ser arrastrado accidentalmente por un pesquero en aguas de Cullera.

Conocida también como “enfermedad descompresiva”, es un trastorno causado por la formación de burbujas de gas en los órganos de las tortugas tras sufrir una subida brusca desde zonas profundas hasta la superficie, normalmente por captura accidental por redes de pesca de arrastre. Algo similar a lo que sucede en los accidentes de buceo, cuando los submarinistas tienen algún problema y ascienden de manera acelerada sin poder detenerse para hacer las paradas de seguridad que permiten que la sangre absorba el gas generado.

Este trastorno fue descrito por los veterinarios del Oceanogràfic tras atender numerosos casos de tortugas capturadas por redes de arrastre que en el momento de su arribada al barco no parecían sufrir ningún daño, mientras que pasadas unas horas comenzaban a mostrar los extraños síntomas.

Para deshacer estas burbujas y restablecer la funcionalidad de los órganos afectados, se utiliza una pequeña cámara hiperbárica, en la que se somete al animal a una presión alta (similar a la que existe en el fondo marino en el momento de su captura) y se va despresurizando lentamente, permitiendo que las burbujas se disuelvan de modo natural. Este pequeño artefacto fue ideado por los veterinarios del Oceanogràfic, inspirados en las cámaras hiperbáricas que existen en algunos hospitales para tratar a los submarinistas.

Los servicios de veterinaria del Oceanogràfic descubrieron esa enfermedad  y sus resultados permitieron que la ley de pesca de Estados Unidos fuera modificada y adaptada a ese progreso científico.

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