Un proyecto europeo, liderado por el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Agua (CIDTA) de la Universidad de Salamanca, va a investigar la aplicación de nuevas biotecnologías en la limpieza de las aguas contaminadas con minerales pesados.


Este proyecto de investigación, que tiene carácter europeo y será financiado con 4,33 millones de euros, está coordinado por el CIDTA de la Universidad de Salamanca y lo integran el grupo de Metalurgia Extractiva/Biohidrometalurgia de la Universidad Complutense, el grupo de Investigación Medioambiental del Centro de Ciencias do Mar do Algarve (Portugal) y el laboratorio de Ingeniería Medioambiental de la Escuela de Minas de Alès (Francia), además de cinco pequeñas y medianas empresas.


Manuel Roig ha reconocido que el fin de este proyecto “es que ese agua vuelva a los ríos, dentro de la legalidad, o que se reutilice para el riego agrícola o el de jardines”.

Para llegar a ello, el programa europeo, que comenzará este mes y tendrá un periodo de cuatro años, busca demostrar que “determinadas tecnologías son viables para la descontaminación de diferentes contaminantes del agua”, según Roig.

Hasta ahora, desde las universidades de Salamanca, la Complutense de Madrid, el Argarve (Portugal) y Alès (Francia) han trabajado en laboratorio con “altas tecnologías” con el objeto de estudiar “cómo a través de biotecnologías” se logra limpiar el agua que está contaminado “con diferentes metales pesados, algunos de ellos muy tóxicos”.

En los diferentes trabajos de investigación que se han realizado hasta el momento se ha concretado que el tratamiento convencional, “de tipo físico y químico”, no elimina esos metales, que deben de ser mínimos para que la normativa europea pueda permitirlos.

Estos metales, como el plomo, cadmio, cesio o el cinc, se suelen dar, según el director del Cidta, en industrias de galvanizados o del sector minero, lo que hace que estas fábricas “no puedan verter sus aguas a los cauces naturales”.

Una vez evaluadas estas opciones en los laboratorios, el proyecto que se pretende desarrollar busca tener una parte práctica, para lo que se estudiará en una empresa de galvanizados de Valladolid
y en una mina en las cercanías de Viseu (Portugal), donde se va a “chequear y a comprobar que nuestras biotecnologías desarrolladas a nivel de laboratorio pueden ser utilizadas a nivel de plantas piloto real”.

Si funcionan la plantas de biotecnologías, que están probadas en laboratorio, van a ser comprobadas con aguas reales para intentar solucionar problemas cotidianos en los sectores industriales.
Manuel Roig
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