• La capacidad de tratamiento puede llegar a los 60.000 metros cúbicos al día
  • El destino final del agua es La Albufera y de camino, según regula la CHJ, se distribuye el agua por las acequias para uso de riego

La depuradora de Quart Benager es una de las más grandes e importantes de la Comunidad Valenciana. Su gran dimensión, la enorme capacidad de tratamiento, el volumen de agua que trata y, sobre todo, por los estrictos y excelentes parámetros de calidad que alcanza el agua una vez es tratada en sus instalaciones.

“Esta depuradora tiene uno de los sistemas de tratamiento más completos. Tiene tratamiento terciario  avanzado que es con luz ultravioleta. Es decir, el agua es irradiada por este procedimiento que lo que hace es desinfectarla para poder ser reutilizada para regar campos”. De hecho, “toda el agua que entra en esta depuradora sale para ser reutilizada en campo a través de las acequias. Su destino final es La Albufera pero de camino se reparte para uso de riego según nos indica la Confederación Hidrográfica del Júcar que es quien regula estos asuntos según la legislación.

Está planta está diseñada para gestionar 60.000 metros cúbicos al día, aunque la media suele estar entre los 30 y los 40.000. No en balde, a estas instalaciones llega el agua de ciudades tan importantes del área metropolitana de Valencia como Aldaia, Alacuás, Quart, Xirivella o Mislata, es decir, de una población de unos 250.000 habitantes equivalentes.

Nuevas condiciones de trabajo

En la depuradora siempre hay gente, las 24 horas del día, los 365 días del año. Y ahora con la COVID 19 también, aunque distribuidos en más turnos para reducir los contactos y trabajar en mejores condiciones de seguridad para todos.

 “Estamos siguiendo todas las directrices y recomendaciones que nos han enviado desde de la dirección de la empresa: Hemos cambiado turnos de trabajo  para evitar coincidir, en especial, en zonas comunes como vestuarios o comedor, y mantenemos un exhaustivo protocolo de limpieza de zonas comunes, similar al habitual pero con una mayor frecuencia a lo largo del día. Lo bueno es que el personal está acostumbrado a este tipo de medidas y uso de EPIS, además la planta es muy grande y podemos gestionarlo bien” asegura Tárrega.

“Estos días han sido especialmente complicados para los jefes de Planta porque además de tener que implantar los Planes de Contingencia, para preservar la saludo de los trabajadores, debíamos garantizar la continuidad en el servicio, mantener la calidad del agua a la salida de las depuradoras. En este momento, nos tenemos que enfrentar a Covid19, y a todos los efectos que ha producido en la sociedad, ha habido un cambio drástico en las características del agua de entrada a las depuradoras motivado por la reducción de la actividad industrial, comercial… y esto provoca entradas de agua atípicas, descompensadas en carga orgánica que provoca desequilibrios en las depuradoras biológicas. Además estamos en un periodo excepcionalmente lluvioso, lo que ha provocado incidencias en las impulsiones, colectores… teniendo que abordar las reparaciones en condiciones de seguridad para los trabajadores lo que dificulta enormemente las actuaciones” ha señalado.

Más Toallitas

María José Tárrega explica que uno de los principales enemigos de las depuradoras son las Toallitas y que hasta el confinamiento se había notado una reducción de este tipo de residuo en planta. Y ahora ha vuelto ha aumentar. “Pueden ocasionar problemas importantes de obturación de colectores, en la entrada en la planta porque se acolmaten las rejas y, aunque tenemos sistemas automatizados para la limpieza de rejas, puede causar problemas ellos equipos, por lo que recuerda a importancia de no desecharlas por el inhodoro”.

Share
This