Progresos vocales beluga
  • La investigadora predoctoral Audra Ames trabaja con Kylu, la beluga nacida en el acuario valenciano hace ahora un año, para conocer el desarrollo de la función comunicativa de esta especie
  • Este estudio aportará datos para conocer qué efectos negativos puede tener la actividad humana sobre las belugas en el medio natural

València, 13 de noviembre de 2017. La Fundación Oceanogràfic lleva a cabo la primera investigación en Europa y segunda a nivel mundial sobre el desarrollo vocal de las belugas. Audra Ames, investigadora predoctoral de la Fundación y especialista en bioacústica procedente de la Universidad de Southern Mississippi, estudia los sonidos emitidos por Kylu, la cría de beluga nacida en el Oceanogràfic que ha cumplido su primer año esta semana y comparte acuario con sus padres, Kairo y Yulka.

Para las belugas es especialmente importante el primer año de vida, cuando se estima que tiene lugar la fase más importante de su desarrollo vocal. Hasta el momento se ha comprobado que el pequeño Kylu alcanza frecuencias mucho más elevadas, hasta 128 kHz, de lo que en el primer estudio realizado por investigadores del acuario de Vancouver concluyó. Sirva como referencia que los humanos sólo son capaces de escuchar hasta 20 kHz, por lo que, desde su nacimiento, Kylu puede llegar a emitir sonidos en frecuencias muy elevadas.

En este primer año, Kylu ha experimentado un vínculo más estrecho con su madre, Yulka, con quien intercambia frecuentemente sonidos con un sistema de llamada y respuesta. La comunicación entre la madre y la cría es fundamental, especialmente durante el principio de su vida, ya que si se separan se pone en riesgo la supervivencia de la pequeña beluga. Está comprobado que en el mar la madre emite un sonido específico, que la cría reconoce como una llamada y que sirve para reunirse en caso de haberse perdido.

Kylu, en la lengua de las belugas

Las belugas, en su repertorio de sonidos – vocalizaciones y silbidos-  también emiten su nombre propio. A partir del segundo año, las también conocidas como “canarios del mar”, pueden empezar a emitir un sonido que, después de repetirse durante un tiempo, puede identificarse como su nombre, un proceso característico de su desarrollo.

Para el estudio de las vocalizaciones de las belugas, la investigadora predoctoral de la Fundación Oceanogràfic, utiliza un hidrófono -un micrófono sumergible- que se introduce en el agua, resguardado en el interior de una tubería de PVC para protegerlo de la curiosidad de las ballenas, que podría causarles daños. Con este aparato se graba todos los sonidos emitidos por Kylu durante unos intervalos de tiempo determinados.

Estos periodos de grabación tienen lugar durante las sesiones que los cuidadores realizan a diario con las belugas, dentro del programa de enriquecimiento ambiental que lleva a cabo el Oceanogràfic de València, gestionado por Avanqua, del grupo Global Omnium. Los lazos emocionales, que crean entre el cuidador y el animal, estimulan notablemente a los cetáceos y son muy beneficiosos para su bienestar. Chapoteos, caricias, risas forman parte de estos juegos con los que los entrenadores se relacionan con ellas y que en ocasiones incluye que el bebé beluga le tire agua con la boca o con el espiráculo -el agujero que posee encima de la cabeza y por el que respira-, como si de niños jugueteando en la piscina se tratara.

Durante estas sesiones, Ames observa con atención los comportamientos que muestra el hijo de Yulka y los anota en su aplicación móvil, desarrollada específicamente para este tipo de estudios etológicos. Esta herramienta permite a los investigadores registrar en qué momento exacto presenta cada uno de estos comportamientos, así como cualquier otro detalle que consideren relevante.  Liberar burbujas por el espiráculo, nadar junto o separado de su madre, jugar o emitir una de sus vocalizaciones son algunos de los comportamientos estandarizados que sirven como técnica de estudio.

Los progresos vocales de Kylu en el futuro

En la siguiente fase del estudio, Ames dedicará su tiempo a escuchar las grabaciones y sus anotaciones de conducta para sacar conclusiones junto a la Dra. Valeria Vergara, investigadora del acuario de Vancouver quien le dirige en su proyecto y que realizó el primer estudio en dicho acuario. De este modo, se hace una correlación entre el sonido emitido y el comportamiento realizado, y por lo tanto, el significado que tiene para las belugas cada sonido.

Esta investigación sobre el desarrollo vocal de Kylu aportará datos muy útiles para comprender la función comunicativa de esta especie. Sobre todo, la comunicación entre individuos en el medio natural y los efectos negativos que puede tener la actividad humana sobre esta, como el  ruido producido por embarcaciones o las prospecciones petrolíferas, entre otras.

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